El conjunto groguet, pese a ganar al equipo juvenil de liga nacional del Levante por 2 a 0, no convenció con su juego. Los aficionados, que en un número de 400 acudieron a ver la presentación de la plantilla del Dénia y el posterior encuentro, salieron llenos de dudas con respecto a su equipo.

Parece como si a los jugadores les pesara la responsabilidad de jugar ante su afición. El día del Benidorm ya dejaron muchas dudas entre los aficionados. Frente a un equipo muy joven, como fue el granota, lejos de disiparse volvieron a acrecentarse.

En la primera parte, el engranaje del equipo groguet apenas si existió. Los delanteros jugaron perdidos ante la falta de balones en condiciones. La línea medular no pudo nunca sobrepasar la mejor situación táctica de su rival. En defensa faltó contundencia y se abusó del juego largo.

El equipo quedó partido desde el inicio. Nunca jugó con las líneas juntas, ante la desesperación del técnico, Jesús Moratal, y más de los aficionados. El runrún de la grada fue acrecentándose con el paso de los minutos.

El Dénia lejos de crear y de dominar, fue dominado.

Durante el descanso, las conversaciones entre los aficionados fueron críticas con el juego que su equipo había desarrollado sobre el campo. Y al mismo tiempo, muchos alabaron el gran juego de un dianense enrolado en las filas levantinistas. José Luis Canari, que mostró muy buenas maneras sobre el campo. Este chaval de apenas 15 años fue el amo y señor de esa parcela durante los primeros cuarenta y cinco minutos.

La segunda mitad comenzó sin cambios en el Dénia y con el mismo patrón de juego. Muchas pérdidas de balón en el centro del campo, con un Michael muy voluntarioso pero en muchas ocasiones excesivamente individualista. Aunque hay que agradecerle sus ganas y movilidad. Otros ni tan siquiera buscaron desmarques. Simplemente se conformaron con recibir el balón al pie.

El movimiento que arregló el juego dianense llegó con los cambios, no de hombres sino de posición. Gervasio abandonó el centro de la defensa. Pasó a la línea medular y el Dénia fue otro. El equipo juntó más sus líneas y poco a poco los jugadores de punta fueron recibiendo balones. En el minuto 69 el árbitro del partido castigó de forma muy rigurosa con penalti unas manos dentro del área de un defensa del Levante. Gervasio lo lanzó y marcó.

El segundo gol para el Dénia llegó en el minuto 83, al rematar Michael un buen servicio de Castillo.

Al final del encuentro pese a la victoria del Dénia, el público salió con mucha incertidumbre respecto a su equipo. La preocupación se adueñó de muchos de los presentes. Ahora queda mucho margen de mejora. El equipo disputa su último partido de pretemporada en casa del Portuarios mañana sábado.

Fuente: Las Provincias

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