El conjunto groguet cosechó una derrota en su visita a Algemesí. El Dénia cayó derrotado por 4 a 3.

El encuentro tuvo dos partes totalmente diferenciadas. En la primera, el equipo de La Ribera superó a los dianenses en todas las facetas del juego. Estuvo mejor situado sobre el terreno de juego. Su anticipación en las jugadas fue total ante un Dénia al que se le vio aletargado e incomodo por un rival que jugó a un nivel muy alto.

De salida, el técnico del Dénia, Jesús Moratal, volvió a confiar en el bloque que de inicio jugó contra el Benidorm, con la variación de que no salió Carlos Ribes y su puesto lo ocupó Álex Gayá. Un bloque de jugadores que volvió a evidenciar errores muy similares a los que tuvo frente al Benidorm. Mucha imprecisión en la línea medular, jugadores muy nerviosos y sobre todo falta de acoplamiento entre ellos.

Fueron 45 minutos en los que el Dénia mostró su peor cara, como si en una semana el equipo hubiese vuelto para atrás y de nada hubiese servido su trabajo. No fue de extrañar que los valencianos consiguiesen marcharse al vestuario con un resultado muy claro de 2 a 0.

La reacción dianense llegó en la segunda parte. Llegaron unos cambios que vinieron muy bien al equipo. El oxígeno procedente de la banda provocó una reacción en cadena.

La actitud del equipo cambio de forma radical. A los balones que antes no se llegaban, ahora sí. Poco a poco, la superioridad dianense se empezó a notar en el marcador.

Los goles fueron llegando ante un Algemesí que pensó que ese no era el Dénia, que le habían cambiado a su rival. Con el partido empatado a tres, y cuando mejor lo tuvo el conjunto amarillo para haberse adelantado en el marcador, subió el cuarto tanto para el Algemesí.

Pese a los intentos de los hombres de Moratal de empatar, ya no hubo más goles y el Dénia cerró su tercer partido de pretemporada con una derrota.

Muchas son las cosas que tiene que analizar el entrenador dianense ya que al equipo se le sigue notando muy blandito. En defensa, además de contundencia, le falta armonía y, sobre todo, coordinación. Hay errores que se suelen pagar muy caros, con goles encajados, y eso en Preferente equivale a ir muy a remolque del contrario.

En el centro del campo, lo que más evidencia el equipo groguet es exceso de velocidad. Se juega de una forma muy precipitada y no hay un jugador que en un momento dado sea capaz de poner pausa, ralentizar el juego y no regalar el esférico al conjunto contrario con pases absurdos.

Y, evidentemente, si los centrocampistas no surten de balones a los hombres más adelantados, las ocasiones de gol no llegan.

El equipo afronta esta tarde su cuarto compromiso de pretemporada. Se medirá a las 20 horas a la UD Ondarense, en un encuentro que se disputará en el campo Vicente Zaragoza de Ondara.

Fuente: Las Provincias

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